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miércoles, 20 de marzo de 2013

Juno, pavo y chorizo

  


        Entramos en la década del 30. El sonido ya forma parte del cine. Pese a la afirmación de Hitchcock de que “el diálogo debiera ser apenas un sonido entre otros, apenas algo que sale de las bocas cuyos ojos cuentan la historia en términos visuales” como vimos en el post anterior, en “Juno and the Paycock” (sin título en español) él hace precisamente lo contrario y termina dirigiendo su película más “hablada”. El guión fue adaptado de una obra teatral de Sean O”Casey.




        El film cuenta la historia de los Boyle durante la Guerra Civil Irlandesa. Ellos viven en Dublin en una especie de conventillo. La familia está compuesta por el Capitán Boyle, su esposa Juno y sus dos hijos, Mary y Johnny. El capitán es llamado de Paycock (por pavo)  por su propia esposa, ya que no trabaja y pasa el día en la casa recibiendo amigos para comer y tomar a escondidas.







        En uno de esos encuentros Paycock prepara su tradicional desayuno irlandés con lo que encuentra en casa: únicamente pan y un único chorizo. En vez de compartirlo, toma el chorizo para él y le da al amigo la grasa que quedó en la sartén.


       Mary, su hija, trabaja en una fábrica que por falta de medidas de seguridad, tras un accidente, se encuentra en huelga. Jonhy, en cambio, perdió el brazo luchando en la Primer Guerra Mundial.








        La inesperada noticia de una herencia cambia la rutina de la familia Boyle: Paycock gasta a cuenta, comprando muebles y ropas y Mary se pone de novia con Charles Bentham, el abogado que está tramitando la sucesión. Pero por un error de Bentham el dinero nunca llega, y lo que parecía la salvación pasa a ser la ruina. Los acreedores persiguen a Paycock, Mary termina embarazada del abogado que ahora la rechaza, y Johny es secuestrado por el IRA (Ejército Republicano Irlandés) y su cuerpo aparece son signos de haber sido fusilado.  



         Juno lamenta la muerte de su hijo y el destino de la 
familia en el departamento vacío.

        Según Hitchcock, aun encontrando excelente la obra de O'Casey, no encontraba el modo de contarla de forma cinematográfica, resultando en una película llena de diálogos y un poco difícil de mirarla, con gran carencia de recursos y calidad.

        Ese escrúpulo con la obra del escritor explica talvez porque nunca quiso adaptar para el cine grandes obras literarias, prefiriendo una literatura recreativa y romances populares, que le otorgaban mayor libertad. El entendía que una “ópera prima” es, por definición, algo que halló su forma perfecta y definida, por lo que en otro formato, otro lenguaje, dejaba de serla.


The traditional irish and english breakfast *




Ingredientes

chorizo de cerdo
hongos frescos en fetas
huevos
tomates maduros y duros
fetas de tocino
manteca
sal
pimienta
tostadas

Preparación

Freír el chorizo y el tocino en una sartén de teflón. Retirar y reservar. En la misma sartén, aprovechando la grasa saltar los tomates cortados con las fetas de hongos frescos. Salpimentar y reservar. Colocar la manteca y freír el huevo con sal. Servir todo con tostadas y té negro.

* Adaptado a nuestro gusto









lunes, 11 de marzo de 2013

Crimen, culpa, chantaje y confesión



Chantaje o La muchacha de Londres

El año 1929 marca el fin de la fase muda de Alfred Hitchcock.
“Chantaje”, o “La muchacha de Londres” (Backmail en su versión en inglés) representa la transición entre el cine mudo y el hablado. No solo es su primer película sonora, sino también la primera inglesa en utilizar ese recurso.
          
          Lo curioso es que, como había una resistencia por parte de los productores en cuanto a la sonorización del film, Hitchcock utilizó la técnica parlante pero sin el sonido, así que cuando al fin decidieron solo hizo falta algunos ajustes técnicos, como por ejemplo, el doblaje de la actriz principal quien poseía un marcado acento alemán. Así la película fue lanzada en sus dos versiones.
    
          Tiene el mérito, además, de ser el regreso casi definitivo del director al suspenso. Está cubierto de temas hitchcoknianos: rubia protagonista, chantaje, secreto, enfrentamiento, locación icónica, discusión sobre crímenes en la cena, utilización del elemento doméstico como arma, hombre o mujer en fuga, novio policía.



        La película cuenta la historia de la joven Alice White y su novio Frank Webber, un detective de la Scotland Yard. Luego de una pelea ella decide aceptar la invitación de un pintor para conocer su estudio.




El joven artista, quien en un primer momento parece simpático, luego intenta abusar de Alice.       





        Ella, para defenderse, lo termina matando con un cuchillo de cocina que estaba a su alcance, sobre una mesa junto al pan. Pese a que ella trata de ocultar todos los indicios de su presencia allí, olvida un guante.

        La policía es convocada y Frank es el encargado de investigar el caso. Cuando llega al lugar del crimen encuentra el guante perdido de su novia.





        Frank intenta cubrirla pero alguien que la había visto ingresar al estudio del pintor comienza a chantajearla y seguirla. La persecución se lleva a cabo en el Museo Británico. 





        Tan grande es la culpa de Alice que pasa a ver la imagen del cuchillo en todos lados y a oír esa palabra en boca de otras personas. Por ejemplo, cuando durante el desayuno su padre le pide que le pase el cuchillo del pan, entra en pánico. Se trata del arma y del alimento juntos, y Hitchcock, como buen católico, refuerza la culpa, el pecado de Alice utilizando el pan, alimento de la representación del cuerpo sagrado.

       Pese a la importante utilización del sonido en la película, Hitchcock continuará a ser enormemente visual a lo largo de su obra cinematográfica. Según decía “el diálogo debiera ser apenas un sonido entre otros, apenas algo que sale de las bocas cuyos ojos cuentan la historia en términos visuales”.



Pan blanco – Traditional white bread



Ingredientes



7 tazas de te de harina de trigo
1 sobre de levadura seca
4 cucharas de sopa de azúcar
1/2 taza de aceite
1 cuchara de postre de sal
400ml de água tibia


Preparación
En un bol grande disolver la levadura y el azúcar en agua caliente. Añadir la mitad de la harina. Añadir los líquidos: agua y aceite y por último la sal. Mezclar todo bien y batir la masa, añadiendo la harina poco a poco. Amasar bien hasta que la masa esté suave y se despegue de las manos (8-10 minutos). Regrese la masa a un recipiente untado, cubra y deje reposar durante 25 minutos. Divida la masa en dos, luego la abre con un rodillo y modele los panes. Coloque en un molde engrasado. Deje elevar hasta que doble su tamaño, (coloque los moldes en un lugar donde no haya corrientes de aire y estén cubiertos) unos 40 minutos. Hornear en horno precalentado a 200 º C hasta que los panes se doren.






     








martes, 5 de marzo de 2013

La vida puede no ser perfecta, pero el té sí lo debe ser




        The Manxman (1928), también conocida como “El hombre de la isla de Manx”, fue el último film de la etapa muda de Alfred Hitchcock.  Es, en esencia, un drama sólido con dos temas frecuentes en el arte del director: triángulo amoroso y suicidio.




        Cuenta la historia de dos amigos de la infancia, Pete Quillian, un simple pescador y Philip Christian, joven abogado. Pete se enamora de Kate, pero Cesar, el padre de la muchacha se rehúsa a consentir el casamiento de la pareja. Pete parte entonces hacia el África en busca de fortuna y le pide a Philip que cuide a su novia hasta su regreso. 





        En ausencia de Pete, Philip y Kate se enamoran y lamentan la imposibilidad de llevar adelante el romance, tanto por la amistad de los muchachos como por la promesa de la joven de esperar a su novio. Ninguno de los dos quiere lastimarlo.




        Llega la noticia de que Pete ha muerto y enseguida Philip y Kate comienzan los preparativos para una vida juntos. Pero la noticia resultó falsa y el pescador regresa a la isla como un hombre rico, por lo que Cesar finalmente consiente el matrimonio de su hija. Aunque enamorada del otro, Kate trata de encaminar su vida con Pete.    




        Tiempo después Kate tiene una hija y decide abandonar a su esposo. Un día, como todos los días de una típica y sencilla familia inglesa, deja preparada la mesa del té. Todo a la perfección. O casi.  Pete se da cuenta de que algo no anda bien: están el té, la leche, los cubos de azúcar, el pan y la manteca. Falta el lugar de Kate. Ella dejó la mesa lista para un solo comensal, la alianza y una nota que explica su ausencia: ama a otro hombre.  





        Mientras tanto, el joven abogado está por asumir un cargo importante y no está dispuesto a dejar su carrera por ella. Frustrada, Kate regresa con Pete y le confiesa que él no es el padre de la niña. Él no cree y Kate, desesperada, intenta suicidarse.

        Kate es llevada a juicio el día en que Philip estrena su cargo de juez. Éste rechaza condenarla y la obliga a irse con Pete. Kate se niega y César, su padre, quien está presente en la sala, acusa a Philip de ser “el otro”. Philip admite y abandona el tribunal.





La película termina con Philip y Kate abandonando la casa de Pete con la niña en brazos y bajo la mirada de los vecinos que fueron asistir la escena.




Pese a tratarse de un tema polémico y osado, luego de los créditos puede leerse un cartel de tono moralista muy común en el cine de la época, principalmente el americano: “De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su propia alma”



Té  - The traditional  and perfect  english cup of tea




Ingredientes

200 ml de água
Té negro en saquitos o en hebras
Azúcar a gusto

Preparación

Caliente el agua hasta que empiece a hervir, apague el fuego y vuelque el agua sobre una taza con el saquito de té o en una tetera donde se encuentren las hebras. Esperar la infusión por 2 minutos con la taza o la tetera tapadas. Retire el saquito o llene una taza con la preparación de la tetera y agregue 10 ml de leche entera en temperatura ambiente. Espere 6 minutos para que alcance la temperatura ideal para el consumo (60ºC). Endulce a gusto.